EL ESPACIO INTERIOR DEL NIÑO

El espacio interior individual

Primero y fundamental, el espacio interno, personal, de paz y bienestar en el interior de cada uno/a, el es que hay que regar y cuidar para que dé los mejores frutos. La alegría, el asombro, el amor y la voluntad ante la vida dependen ante todo del cariño y del respeto que se ha cultivado en el ser desde la primera edad. La felicidad nace y se despliega en este espacio interior y en ningún otro sitio. Por lo tanto, es desde ahí que hay que empezar a sembrar, fomentando el equilibrio y el bienestar. Es la base de la vida, de cualquier aprendizaje y define lo que uno/a vaya a elegir para su futuro.

El espacio interior material

Relajado, seguro y bello, el espacio invita al bienestar y a la experimentación. El material puesto a disposición es de origen natural : madera, lana, algodón, seda, cera, tiza, arena, agua, tintes vegetales… Además, se trata de objetos y juguetes no elaborados, para permitir a la plena imaginación de nacer y de desarrollarse libremente. De esta manera, el infante le puede dar una infinidad de usos y de sentidos al mismo objeto.

La casa o el aula es un espacio cálido y acogerdor que es fuente de bienestar, de calma y de equilibrio interno.

El espacio carece de recursos tecnológicos. La vida real y sus ciclos es lo que nos da la referencia para la rutina diaria. Siendo la imaginación, el asombro y la convivencia una de las bases del aprendizaje, no se considera oportuno la presencia de pantallas y otras tecnologías. Elementos qu impiden, incluso matan la creatividad. Además, desde un punto de vista científico, el entretenimiento virtual y el uso de las tecnologías no se recomiendan en los/as niños/as hasta los cinco años, pues, entre otras cosas, causan efectos de sobreestimulación en un cerebro en pleno desarrollo, disminuye la capacidad de concentración, crean sensaciones de euforia nunca satisfecha que lleva a la apatía y/o la impulsividad…

EL ESPACIO EXTERIOR

La naturaleza

La naturaleza nos otorga la mejor fuente de aprendizaje directo en un ambiente sano que permite la conexión al mundo real. El silencio, el asombro, y la contemplación son unas habilidades que la humanidad ha ido perdiendo, por estar cada vez más distanciada del medio natural. La educación “en verde” nos vuelve a vincular con la noción de arraigo y con lo que somos : parte de la naturaleza. Jugar, correr, saltar, trepar, mojarse, caerse, recolectar, construir cabañas y obras efímeras, sentir el viento, el sol y la lluvia que transforma el entorno y tener que adaptarse, observar y aprender sobre el medio ambiente, contemplar y maravillarse, recordarse que la Tierra no nos pertenece y que tenemos un papel muy importante como ser humano en cuanto a su perennidad… Esto es lo que, sin necesidad de una palabra, nos susurran los elementos naturales cuando vamos a su encuentro.

©2019 por Kukunari

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